Siendo cristianos en el Oeste, el acceso que tenemos a las Escrituras es casi ilimitado, podemos estudiar en cualquier instituto bíblico o seminario que nos guste, y tenemos el privilegio de tener la mayoría de los grandes libros traducidos al inglés.
Esta ha sido la bendición de Dios sobre el Oeste, y no hay por qué pedir disculpas por nuestra abundancia. Sólo se nos requiere que seamos buenos administradores, usando nuestros recursos para el avance de nuestra propia fe y haciendo disponibles aquellos recursos para nuestros hermanos y hermanas en el resto del mundo.
La Sociedad Misionera HeartCry trabaja con misioneros nacionales que Dios ha levantado para sí en algunas de las partes más remotas de la tierra. Aunque muchas veces no tienen capacitación formal, Dios les ha enseñado y los ha hecho competentes. En cierto sentido, todos podríamos beneficiar de sentarnos a sus pies para aprender de ellos, pero en otro sentido sus vidas y ministerios prosperarían aun más si tuvieran por lo menos algunos de los recursos que abundan en el Oeste. Por esta razón la meta de HeartCry es de proveer la capacitación y los recursos que sean necesarios para avanzar el Evangelio por medio de estos misioneros nacionales por todo el mundo.
Antes de que continuemos, hemos de reconocer que algunas de las enseñanzas esportadas por el Cristianismo Occidental causan mucho daño al trabajo de Dios en el “campo extranjero.” Las estrategias superficiales de evangelismo y el crecimiento de iglesias que han hecho tanto daño a la causa de Cristo en el Oeste están impactando más y más a los pastores de Cristo en el tercer Mundo. En algunos casos, las mismas columnas del ministerio cristiano – la predicación expositora, la oración intercesora, el servicio sacrificial y el evangelismo personal – han sido reemplazados con estrategias para atraer a los incrédulos y presentaciones audiovisuales de tecnología de punta.
La meta de HeartCry es de animar a los pastores nacionales a continuar esforzándose por conocer a Dios y someter sus vidas y ministerios a los mandamientos de Su Palabra. Para decirlo sin rodeos, nuestra pasión es de demostrar a los hombres de Dios que la Palabra de Dios es toda suficiente para todas las cosas en la vida y el ministerio. Es “útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (II Timoteo 3:16-17).
Esforzándonos por nuestra meta de edificar a la iglesia nacional y a sus pastores, hemos adoptado los siguientes medios: congresos bíblicos, la distribución de Biblias y literatura, y la capacitación teológica por extensión.
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