Convicciones Esenciales

1. Las misiones son una imposibilidad sin el Poder de Dios. Todo los hombres de todas las culturas nacen radicalmente depravados, en enemistad con Dios y restringiendo la verdad. La conversión de un hombre y el avance de las misiones son una absoluta imposibilidad sin el poder sobrenatural del Espíritu Santo en la regeneración. A menudo las estrategias modernas para el crecimiento de las iglesias y muchas nuevas metodologías de misiones descuidan esta verdad esencial.

2. El Evangelio Verdadero debe de proclamarse. El Evangelio es poder de Dios para salvación (Romanos 1:16) y la predicación del Evangelio es el gran “medio” y la gran “metodología” de las misiones. El Evangelio es, primordialmente, Dios en Cristo reconciliando al mundo con Sí mismo (II Corintios 5:19). Contesta la pregunta eterna de cómo un Dios justo puede justificar a hombres impíos justamente (Romanos 3:26) y señala a Cristo solamente, quién cargó con los pecado de Su pueblo en la cruz, fue abandonado por Dios, y fue aplastado bajo la fuerza total de Su ira justa contra el pecado. Las Buenas Nuevas del Evangelio son que, a través de la muerte de Cristo, la justicia de Dios fue satisfecho y la salvación fue ganado para una gran multitud de personas. Esto se evidencia por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos – “El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Romanos 4:25).

3. El Evangelio trasciende la cultura. La mayor necesidad de todos los hombres de todas las culturas es la proclamación clara del Evangelio. Los hombres se salvan a través del Evangelio y continúan en la santificación mediante el crecimiento continuo en el consejo completo de la Palabra de Dios. Aunque las diferencias culturales deben de considerarse, es más importante para el misionero ser bíblicamente sensible que culturalmente sensible. Una vez le preguntaron a un misionero que cómo le predicaba el evangelio a una tribu remota. Declaró, “No predico el Evangelio a una tribu remota. ¡Predico el Evangelio a los hombres!”

4. Es esencial que las misiones sean presenciales. Aunque puede haber algunos medios eficaces que no requieren de la presencia de una persona para comunicar el Evangelio, no hay nada que pueda tomar el lugar de un hombre, viviendo en medio de un pueblo, enseñándoles el Evangelio y demostrando su fe ante ellos. Dios mandó a Su propio Hijo, y Él se hizo carne y habitó entre nosotros (Juan 1:1,14; 3:16).

5. El evangelismo superficial es uno de los grandes obstáculos para las misiones. La predicación que no es teológica, los presentaciones entretenidos y las películas evangelísticas no sustituyen la exposición bíblica del Evangelio.  Las invitaciones para que personas alcen las manos y oren una oración de entrega no sustituyen al llamado biblico al arrepentimiento, la fe y el discipulado personal. La seguridad de la salvación bíblica no proviene de una decisión en el pasado ni de una oración sino de una exanimación del estilo de vida que se esta llevando a la luz de las Escrituras.

6. La obra principal de las misiones es la plantación de iglesias. Hay muchos dones y llamamientos en el cuerpo de Cristo, pero todos deben de trabajar juntos en el campo misionero con la meta principal de plantar una iglesia bíblica. Una cosa es hacer evangelismo en masa y jactarse del número de personas que tomaron una decision y otra cosa completamente diferente es establecer una iglesia bíblica.

7. Las misiones verdaderas son costosas. Amy Carmichael explicó que las misiones no son nada más ni nada menos que una oportunidad para morir. Vivimos en un mundo caído que está en enemistad con Dios y que se opone a Su verdad. Por lo tanto, las misiones y el sufrimiento siempre se acompañan. Cualquier avance en el reino de Cristo en el dominio del diablo se enfrentará con guerra. Hay muchos países y etnias donde el martirio no puede evitarse.